Para mí la vida, ya que estamos hablando de letras, es una X. La X puede verse de dos maneras. Desde el centro de la letra, donde tienes cuatro ramas o caminos, como en la intersección de dos calles, de los que tienes que elegir. Esto es parecido a la reflexión sobre la Y, y esa decisión marcará tu futuro y depende de ti como quieres el camino; pero también podemos verlo como que vienes de un camino y llegas al centro. Si hubieses elegido otro de los tres caminos restantes habrías llegado al mismo punto, en vistas generales, ese punto al final de todos los caminos marca el final de la vida, da igual que camino escojas, siempre llegarás al final. Pero hay caminos más cortos y más largos, más difíciles y más fáciles, más satisfactorios y más inútiles, así es la vida para mí.
He elegido está metáfora porque estaba de acuerdo con la metáfora de la Y pero para mí le faltaba algo. Es una letra más compleja, la X, la que completa para mí lo que es la vida. Las alusiones a símbolos, números o a letras pueden expresar a veces mucho más que una foto, por eso he mantenido la idea de la letra aunque expresándolo de una forma un poco más visual.
Mi imagen está en blanco y negro ya que son, para mí, lo colores de la vida. La vida puede tener muchos colores pero todos se engloban en el blanco y en el negro, en las luces y en las sombras. Las luces es todo lo bueno que ocurre en la vida, englobando así desde acciones diarias a hechos famosos a escala mundial. Las sombras, al contrario, es todo lo malo, todo lo negativo. Aunque en mi imagen predomine el blanco, no pienso que en la vida predomine el blanco, más bien al contrario. Pero sin luz no puede haber sombras, y siempre que haya luz tiene que haber sombras, por lo que ambos conceptos tienen que convivir aunque sean opuestos.

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